

AGRUPACIÓN TEATRAL DE PERSONAS CON CEGUERA O DISCAPACIDAD VISUAL DE LAS ILLES BALEARS

NOS PRESENTAMOS
La Agrupación Teatral Sa Boira es, probablemente, uno de los proyectos más auténticos del panorama cultural de las Islas Baleares. Lo que empezó en 1987 en la ONCE como un simple taller para mover el cuerpo y ganar confianza, ha acabado siendo una compañía de teatro con mayúsculas.
Aquí no se trata de hacer terapia, se trata de hacer arte. Y lo hacen tan bien que hace tiempo que superaron las barreras de la discapacidad para alcanzar el prestigio internacional.
El nombre no es ninguna casualidad. Vivir con ceguera o baja visión es, a veces, como caminar en medio de una niebla espesa. Pero los actores del grupo tienen claro que, aunque el entorno sea difuso, el rumbo lo tienen bien marcado. Han convertido esta niebla en su escenario, un espacio donde la falta de visión se suple con una intuición y una fuerza que pocos grupos consiguen transmitir.
Detrás de cada gran actor o actriz hay un trabajo invisible de muchas horas. Bernat Pujol y Mateu Fiol son los encargados de dirigir este barco. Su trabajo es pura orfebrería: eligen textos comprometidos, cuidan la pedagogía y se encargan de que todo —desde la luz hasta el maquillaje— esté pensado para que los actores brillen sin miedo. El resultado es una factura escénica impecable que no tiene nada que envidiar a las compañías profesionales.
A Sa Boira no le tiemblan las piernas cuando toca medirse con los más grandes. Su historial no es una simple lista de obras; es una lección de teatro con todas las letras.
• Los clásicos de toda la vida: Se han plantado ante la tragedia de Eurípides, le han sacado punta a la sátira de Aristófanes, se han atrevido con la picaresca de Lope de Rueda y se han sumergido en la profundidad abismal de Shakespeare o los cuentos de Boccaccio. No buscan el camino fácil, van a la raíz del espectáculo.
• Dramaturgia que remueve y sacude: Han viajado del mundo poético de Lorca, el desgarro de Rafael Alberti y el genio de Molière, hasta la complejidad de Peter Weiss, Gógol, Jean Cocteau o Pirandello. También dominan el humor afilado de Jardiel Poncela, el teatro de posguerra de Fernando Fernán Gómez o Lauro Olmo, y la denuncia punzante de nombres como Alfonso Sastre, Gabriel Celaya o Fernando Arrabal. Y no nos olvidamos de dramaturgas valientes como Carmen Resino o del alma irlandesa de John Millington Synge. Tocan todos los palos y en todos dejan huella.
• La raíz de nuestra tierra: Tienen memoria y orgullo. Defienden a capa y espada a los autores de la tierra. No solo reivindican la pluma de Llorenç Moyà, Bartomeu Ferrà y Lluís Segura, sino que mantienen viva la lengua, la ironia y la tradición teatral de las Islas. Saben de dónde vienen y lo llevan en la sangre.
A Sa Boira los han invitado a dar la cara en las plazas que imponen respeto de verdad. Recibieron la invitación para cruzar el océano y actuar en el Festival Internacional de La Habana en Cuba (1995), fueron llamados a pisar el prestigioso Festival de Otoño de Madrid y hace décadas que son el alma de las Bienales de Teatro de la ONCE por toda la Península. Pero ojo, que juegan en las grandes ligas: se han ganado a pulso que los inviten a la gloria del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro (en 2022 y 2024), y este 2026 han sido reclamados directamente para pisar la arena del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con Medea. Allí donde el teatro son palabras mayores, Sa Boira entra por la puerta grande y como invitada.
Sa Boira no es un grupo de personas ciegas que "hacen lo que pueden". Sa Boira es un grupo de teatro. Y punto. Que sus actores miren el mundo de una manera diferente es un regalo para el espectador, porque cuando suben al escenario no buscan compasión, buscan tu atención. Y te la roban desde el primer minuto.
Su teatro es exigente, sudado y bien parido. Cuando te sientas en la butaca, tardas muy poco en olvidarte de quién ve y quién no ve. Solo queda la historia, el personaje y la verdad de quien se vacía sobre las tablas. Si no los has visto nunca, te estás perdiendo algo grande.
Caminarán entre nieblas, sí, pero brillan como nadie.




